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Historia del xoloitzcuintle: ¡un perro de leyenda!

xolos frente a piramide

Descubre la historia de este emblemático perro.

© Salyaeva Natalia / Shutterstock

El xoloitzcuintle, ese perro tan característicamente mexicano no solo es hermoso, sino que además tiene una historia increíble, te invitamos a conocerla.

Por Santiago Flores

Actualizado el

El famoso xoloitzcuintle

Cuando uno piensa en razas de perros mexicanas, lo más probable es que vengan a la mente dos nombres: el perro chihuahua y el perro xoloitzcuintle

Tal vez no lo sabías, pero nuestros queridos xolos estuvieron a punto de desaparecer y fueron necesarios grandes esfuerzos a lo largo del siglo XX para preservarlos. 

Por suerte, hoy en día este lomito tan simpático, también conocido como el “perro pelón mexicano” (aunque sí hay xolos con pelo), se considera todo un símbolo de nuestra cultura.

A tal grado, que incluso en el 2016 el xoloitzcuintle fue nombrado patrimonio y símbolo de la Ciudad de México

¿Pero por qué? ¿Cuál es la razón por la que este perrito sin pelo es tan importante para la cultura mexicana?

xolo fondo negro
Un lomito casi mítico. © Shutterstock / dezy

Nosotros te contamos la historia del xolo y su leyenda.

La historia del xoloitzcuintle

Las civilizaciones antiguas

Como te adelantamos un poco, la historia del perro xoloitzcuintle estuvo a punto de tener un final muy triste, ya que a inicios del siglo XX esta fantástica raza estaba al borde de la extinción.

De acuerdo con los expertos, se calcula que, como especie, el xolo tiene hasta unos 3500 años de antigüedad, por lo que acompañó a un gran número de culturas pre-colombinas.

Mexicas, mayas, zapotecas y toltecas, por mencionar algunas, tuvieron contacto con esta raza tan peculiar y le otorgaron un lugar de gran importancia en su vida diaria y en su cosmovisión

Según la historiadora Mercedes de la Garza, el perro, y especialmente el xoloitzcuintle, se consideraba el amigo del hombre por excelencia y el único animal capaz de sustituirlo y representarlo ante los dioses

Por eso mismo, contrario a la creencia popular, los mexicas no se comían al Xolo de manera habitual, sino que únicamente era consumido ocasionalmente como parte de los ritos más sagrados.

Desafortunadamente, a pesar de toda esta veneración, cuando los conquistadores arribaron a territorios americanos las cosas cambiaron.

Una teoría dice que los colonizadores disfrutaban mucho comer la carne de este lomito y la población de nuestros perros pelones comenzó a disminuir drásticamente

Rescatando al xoloitzcuintle

No se sabe bien el motivo, pero lo cierto es que para mediados del siglo XX estos lomitos estaban casi extintos y ni siquiera habían sido reconocidos como una raza oficial mexicana.

La historia del xoloitzcuintle estaba a punto de terminar.

Por suerte a finales de los años 40s, algunos xolos comenzaron a aparecer en exposiciones caninas.

Esto puso a este lomito en la mira de la Federación Cinológica Internacional o FCI, el máximo organismo internacional encargado de clasificar y fomentar la crianza de perros.

Así, cuando la FCI se dio cuenta que esta raza tan especial estaba a punto de desaparecer, sus miembros pusieron manos a la obra y comenzaron una campaña para preservar a estos lomitos.

Pronto, las autoridades mexicanas realizaron expediciones por todo el país para buscar y rescatar xolos en zonas rurales para reproducirlos y asegurar su supervivencia. 

Por suerte el programa dio frutos y este importante can ahora se encuentra fuera de peligro, además de formar parte de la FCI como una raza primitiva propiamente mexicana.

grupo de xolos
Afortunadamente estamos recuperando a nuestros xolos. © TatyanaPanova

El dios Xólotl y los guías del inframundo

Pero la historia del xoloitzcuintle no termina con los esfuerzos para preservarlo como especie, porque su lugar en la mitología prehispánica es legendario.

Este perrito no solo jugaba un papel importante en los rituales sagrados, además de ser un fiel compañero en la vida diaria, sino que además cumplía con un rol fundamental en el más allá.

Tanto los nahuas como los mayas creían que el xolo era un ser nocturno que conocía los caminos en la oscuridad, podía ver las almas de la gente fallecida y proteger los hogares de espíritus malignos.

Por esta razón, este can era nada menos que uno de los encargados de guiar a las almas a través del inframundo o el Mictlán hacia su gobernante, el dios Mictlantecuhtli.  

El xoloitzcuintle fue un regalo del dios perro Xólotl para el hombre y su misión de guiarnos por el Mictlán es un reflejo de la tarea que él mismo cumplía.

figura de xolo
El perro xolo, el regalo de un dios. © Dario Lo Presti

Esta importante deidad era el hermano gemelo de Quetzalcóatl, de hecho, su nombre proviene de la palabra en náhuatl xolo que significa anormal o deforme, también usada para nombrar a los gemelos.

Itzcuintli o iztcuintle significa perro en náhuatl y el perro pelón o anormal, es justamente el xoloitzcuintle.

Volviendo al dios Xólotl, este representaba al sol poniente y era el encargado de guiar a su hermano Quetzalcoátl, la estrella de la mañana, a través del inframundo cada noche.

Pues se pensaba que cuando el sol se ponía, este moría y debía librar una batalla diaria contra la muerte para poder amanecer un día más

Xólotl jugaba un papel fundamental en ayudar a su hermano en este recorrido, luchando a su lado y salvaguardando el vital ciclo del día y la noche.

Se dice que el dios perro creó entonces al xoloitzcuintle para cumplir la misma función que él desempeñó para Quetzalcóatl: guiar y proteger nuestras almas en el recorrido por el Mictlán.

Este emblemático perro mexicano es nuestro más fiel compañero tanto en la vida como en el más allá.

Tal vez ahora estés pensando en tener tu propio xolo ¡te tenemos los nombres más originales y llenos de significado!
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