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¿Por qué mi perro le ladra a una persona en especial?

perro ladrando advice

Un perro blanco ladrando

© Unsplash

Los perros tienen distintas formas de reaccionar y su personalidad es diferente con cada humano que se les acerca, pero ¿es por que les molesta? Te contamos más sobre la razón por la que ladran a algunas personas y a otras no.

Por José Manuel Cano

Publicado el 07/09/20 7:38

Mi perro le ladra a algunas personas sin razón

Seguramente te lo habrás preguntado alguna vez. Tu perro parece que les tiene tomada la medida a ciertas personas y no entiendes por qué.

Camina por la calle tranquilamente y se cruza con decenas de humanos a los que parece ignorar por completo cuando, de repente, comienza a ladrarle sin aparente sentido a una persona al azar que pasea junto a él. ¿Por qué lo hace? 

Existen muchas especulaciones sobre este asunto. No es la primera vez que el dueño justifica los ladridos de su perro en una determinada manía personal que su amigo canino tiene hacia alguien.

Otras teorías, mucho más místicas, apuestan por una sensación infinitamente espiritual y aseguran que el perro es capaz de captar el aura de la gente y por eso ladra a las malas personas, lo cual es incierto.

Hay quienes observan que el perro ladra porque ‘huele’ el miedo de ciertas personas. 

En Wamiz, indagamos en el asunto y por eso, consultamos con un veterinario experto, Felipe Vázquez Montoto, del Centro CatDog, quien nos da explicación sobre estos ladridos selectivos que tanto nos cuesta entender. "A los perros les pasa lo mismo que a las personas. Hay gente que te cae mejor y otra que te cae peor. Pues a ellos igual. A los perros hay personas que no les resultan simpáticas, por así decirlo”. 

De acuerdo, hemos resuelto una gran duda. Se confirma nuestra sospecha de que el perro ladra a personas que le inspiran desconfianza o aversión, pero… ¿por qué tiene ese sentimiento?

La pregunta resulta del todo lógica y propicia porque no es la primera vez que el perro ladra a una persona que no ha visto jamás en su vida:Pues puede obedecer a olores, a la forma de andar, a la forma de expresar de las personas, a su expresión corporal...”, nos dice Felipe Vázquez.

Los perros tienden a ser muy territoriales y muchas veces simplemente ladran a personas que no conocen, sobre todo cuando invaden su espacio de seguridad, por así llamarlo.

No obstante, existen casos en los que sus ladridos se deben a otras causas que abordaremos con más detenimiento para que puedas comprenderlo mejor. 

El olor afecta a los perros

Como ya sabes, los perros tienen un sentido muy agudo del olfato, por lo que determinados olores de las personas, quizás imperceptibles para ti, despiertan en él un sentimiento de aprensión o recelo simplemente por el hecho de ser distinto al del resto.

Recuerda que para el perro el olfato es más importante incluso que la visión, por lo que su subconsciente se guía principalmente en función del olor.

Así, si el perro gruñe o ladra con enjundia a una persona que pasea junto a ti puede ser porque su olor le recuerda al aroma de una persona que le supuso una amenaza en el pasado, de ahí la suspicacia que le hace sentir.

Recuerdos del pasado

perros husky ladrando

Algunas personas se convierten en auténticos individuos aterradores para los perros por un hecho puntual que no olvidarán jamás. Nuestros amigos caninos tienen memoria y no olvidan fácilmente.

Les pasa con otros perros y también con las personas. Ese compañero canino con el que siempre se pelea cuando se cruza con él por la calle, ese determinado perro de raza al que ni se acerca porque uno similar ya le dio un buen susto en su juventud, ese vecino que siempre lo hace enojar… son muchas las situaciones en las que puede apreciarse cómo el perro evoca acontecimientos pasados y podemos encontrar justificación en su comportamiento.

Si el dueño es quien ha criado al perro desde su nacimiento conocerá perfectamente los miedos y fobias de su amigo.

Si por el contrario, lo adoptó cuando ya no era un cachorro, tendrá que presuponer algunas de sus actitudes porque desconoce si en el pasado vivió capítulos que le causaron sufrimiento. En este sentido, el mejor y triste ejemplo lo tenemos con los perros que fueron maltratados por sus anteriores dueños.

Ganarse la confianza de estos seres requiere mucha constancia, amor y cariño. Cuesta hacerlos olvidar que, por suerte, no todos los humanos son tan malvados como quienes les maltrataron. 

Por miedo a sí mismos

El miedo es otra de las causas frecuentes en los ladridos perrunos. Normalmente, esta conducta se debe a una socialización diferente por parte del perro, es decir, suele ocurrir con perros especialmente protegidos por sus dueños que no socializaron convenientemente en una edad temprana.

Son los perros que no se expusieron a demasiadas personas, animales y estímulos cuando fueron cachorros. Es por ello que ahora parece que cualquier cosa les da miedo. 

Del mismo modo, también hay perros que actúan con temor y de forma miedosa con gente conocida por el hecho de haber vivido una experiencia traumática con otras personas.

Aquí volvemos a hablar de trauma por maltrato y ya sabemos que tenemos que tener un poco de paciencia para ganarnos su confianza y asumir que esa desconfianza siempre vivirá con él. 

Los perros ‘huelen’ el miedo humano

perro enojado en el sofá

Es una de las teorías que se a priori se presumen más absurdas y descabelladas, pero nada más lejos de la realidad, son ciertas. Y es que su explicación tiene mucho fundamento.

Los perros tienen sus capacidades olfativas y auditivas muy desarrolladas y por eso rápidamente son capaces de identificar a una persona miedosa

A quienes les dan miedo los perros, liberan una serie de hormonas -especialmente cuando se cruzan con ellos-, y estas hormonas inevitablemente alteran el olor corporal. Evidentemente, este aroma distinto es totalmente imperceptible para el resto de la humanidad, pero no para los perros.

Su tremendo olfato les permite identificar la alteración de su fragancia natural humana, de ahí que se diga que huelen el miedo. 

Además, una persona miedosa adopta casi de forma inconsciente una postura defensiva que también es fácilmente detectable por parte del animal. Lo curioso de esta situación es que los perros no ladran para fomentar y promover el temor a la persona de por sí miedosa, sino porque les estresa esta postura defensiva por parte del humano.

Los perros quieren hacer ver que no les gusta que les tengas miedo y a la vez quieren ahuyentar cualquier tipo de ataque por parte de la persona que adquiere una postura defensiva y que ellos consideran súper cortante

Los perros no necesariamente están enojados cuando ladran

A pesar de todo, muchas veces tendemos a asociar el ladrido del perro con enojo, y no tiene que ser así siempre.

Los perros se comunican ladrando, por lo que expresan innumerables emociones a través de sus ladridos, no solo ira y desagrado.

Cierto es que su lenguaje es bastante simple, pero el perro también puede ladrar por alegría, por frustración, por temor, por juego, incluso por simple aburrimiento… y por supuesto por enojo o tristeza. 

Solemos pensar que los perros ladran a las personas que no les gustan, pero muchas veces también lo hacen para captar su atención. Quieren recordar que están ahí e invitan a jugar y a recibir cariño. En estos momentos se distingue perfectamente la expresión de felicidad en tu amigo canino; mueve la cola, abre la boca, se deja acariciar y coloca sus orejas hacia atrás. 

“El ladrido es solo una forma de comunicación y no sabemos exactamente qué quiere decir al ladrar. Sí se puede interpretar emoción dependiendo del tipo de ladrido (enojo, alegría, miedo...), pero exactamente no sabemos qué quiere decir al ladrar, comenta Felipe Vázquez al respecto. 

Para identificar qué quiere decir cada ladrido de nuestro perro, hay que prestar atención a su expresión facial.

Un perro enojado nos comunicará su estado de ánimo con otras actitudes y posturas, como gruñir, enseñar los dientes, rascarse, olfateo del suelo, pupilas dilatadas, inmovilidad con el cuerpo notablemente duro…

En ocasiones, el perro ladra solo a una persona o a algunas personas que suelen frecuentar tu casa porque consigue un ‘premio’ de estas personas. Esos amigos o familiares que le dan comida o le regalan un dulcecito para hacer que el perro deje de ladrar.

Aquí es cuando sale un adiestramiento erróneo e inconsciente por parte de estas personas. El perro ha asociado el acto de ladrar con percibir algo que le interesa y agrada.

¿Cómo controlar los ladridos selectivos?

Lo primero que debes hacer es identificar la razón por la que el perro ladra aparentemente al azar. Hay algunos que, por experiencias traumáticas pasadas, ladran a ciertas personas simplemente porque les recuerda su forma de vestir o caminar.

Si el perro observa un movimiento brusco o intuye algo que no le gusta en una persona -su olor, el color de su ropa como cuando lleva una prenda reflejante, por ejemplo-, ladrará de modo amenazante para avisar del peligro potencial.

Además, si alguna vez ha ladrado a un desconocido y tú lo acariciaste para intentar calmarlo, es posible que hayas reforzado sin querer su conducta negativa.

Una vez identificada la causa o las causas, llega el momento de actuar. Ante todo, debes saber que erradicar este comportamiento es relativamente sencillo pues se trata, ante todo, de relajar al perro y desviar su atención:

  • Sácalo a pasear todos los días y déjalo que se relacione con todas las personas, animales y estímulos del entorno. Un perro satisfecho y con ejercicio físico diario no tiene tantas ganas de ladrar.

  • Ve seguido a los parques de perros, donde es más fácil que se relacione con otros perros y sus dueños. Su confianza se incrementará a pasos agigantados.

  • Si observas que el perro ladra a una persona en concreto, haz que la persona se acerque y venza ese rechazo. La persona en cuestión deberá acercarse y, sin mirar fijamente al animal, ofrecerle su mano para que la huela con total tranquilidad y bajo tu supervisión. 

  • Si ves que el perro le ladra a todas las personas que visten con chamarra o sombrero, por ejemplo, vístete tú mismo igual o con la prenda que crees que le causa rechazo y hazle entender así que no tiene nada que temer.

  • Invita a personas a tu casa y hazle socializar con humanos desde muy corta edad.

  • No apartes a tu perro ante la presencia de otros perros.

  • Jamás levantes en brazos a tu perro. Humanizar a tu amigo canino es uno de los peores errores que puedes cometer en cuanto a su educación.

  • Cuando ladre, no lo regañes ni lo atemorices. Recuerda que ladrar es su forma de expresarse, su lenguaje, y no puedes quitarle eso.

  • Cuando ladre, mejor agáchate y adopta una postura sumisa, no lo mires a los ojos y, con total tranquilidad y firmeza, dile que se tranquilice o desvía su atención con otra orden para que la ejecute: que se siente, por ejemplo.

  • Espera a que deje de ladrar y una vez pasado un minuto sin ladrar, felicítalo.

  • Si no deja de ladrar, sujeta con la mano un ‘premio’, muéstraselo e insiste en que se tranquilice. Cuando lo  haga y deje de ladrar durante al menos un minuto, dale el premio y le felicitas.