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¿Le puedo dar ibuprofeno o paracetamol a mi perro?

perro toma paracetamol advice

Un perrito se niega a tomar paracetamol.

© Shutterstock

Es una práctica muy habitual y entraña serios riesgos para el animal. Muchas personas acuden a su farmacia de confianza para comprarle a su perro los medicamentos prescritos previamente por el veterinario. Hoy te explicamos lo poco recomendable que es administrar medicinas humanas a nuestras mascotas.

Por José Manuel Cano

Publicado el 06/02/20 18:30

¿Cuál es el peligro del mal uso del medicamento?

La automedicación es una mala práctica que, desgraciadamente, no solo la experimentamos con nosotros mismos.

Muchas personas también automedican a sus mascotas y recurren a las medicinas habituales -léase ibuprofeno o paracetamol-, para paliar determinados malestares de sus amigos caninos.

Sin embargo, hay que saber que la medicación de uso humano puede ser en muchos casos letal para los animales. Piénsalo bien antes de darle nada y visita al veterinario para que te aconseje lo que puedes y no puedes darle.

Un medicamento no deja de ser una droga, una sustancia que posee una molécula particular cuya acción ejerce una actividad terapéutica en el cuerpo.

De hecho, la molécula de medicamento que ingerimos realiza una determinada actividad química en el organismo, normalmente para combatir un determinado dolor o malestar.

Elegimos siempre los medicamentos cuyas moléculas sabemos que serán beneficiosas para nosotros en ciertas condiciones.

¿Puede el perro tomar medicina para humanos? / Shutterstock

¿Le puedo dar paracetamol a mi perro?

En este sentido, ya sabemos que existen muchos medicamentos, la gran mayoría de los cuales son copias o derivados de ingredientes activos que se encuentran naturalmente en el ambiente -normalmente en las plantas. 

Queda con esto respondida una cuestión recurrente de muchos propietarios que se preguntan si pueden dar un paracetamol o ibuprofeno a su perro.

La respuesta es no. Esta afirmación también se extiende a otros antiinflamatorios, potencialmente menos tóxicos, aunque también peligrosos de usar en animales sin la supervisión de un veterinario.

¿Puedo darle paracetamol o ibuprofeno a mi perro?: La respuesta es no.

Las clínicas veterinarias están repletas de casos parecidos. Muchas personas se preguntan si pueden recetar a su perro alguna medicación de uso humano en vez de las que venden especialmente para animales.

Pues ya saben, en algunos casos sí se podría, pero en otros es una locura hacerlo. Hay compuestos que no son iguales para humanos que para animales. Por eso en la farmacia no encontramos medicamentos veterinarios.

Aplica la lógica, si existen medicamentos veterinarios es porque son especialmente 'diseñados' para el uso animal, evidentemente no humano, o porque su presentación no es en pastillas o comprimidos, por ejemplo.

Aún así, la zoonosis, que es la ciencia que estudia las enfermedades propias de los animales que incidentalmente pueden comunicarse a las personas, sí apuesta por compartir los medicamentos entre humanos y perros.

Es más, en ciertos casos también considera que puede ser bueno auxiliarse en medicinas comunes para enfermedades que afectan a cada especie de manera independiente.

Sin embargo, veterinarios como el doctor Stéphane Tardif, de la clínica parisina de Harmonyvetsnos advierten que ciertas moléculas pueden volverse rápida e inesperadamente tóxicas en los perros.

Ahora veremos cuáles son las condiciones idóneas para el uso de un medicamento en animales, y si hay casos en los que se puede usar la medicina humana en un perro o un gato.

La dosis letal: 50%

Cada especie tiene un metabolismo propio que puede ser resistente o sensible a un determinado medicamento en particular.

Esto se mide con el denominado LD 50, es decir, la dosis letal 50%. Se trata de la cantidad que se corresponde con la dosis que causa la muerte de la mitad de los sujetos. Cuanto más baja es esta dosis, más peligroso es el producto.

Un pequeño exceso de la dosis podría ser suficiente para causar efectos secundarios o efectos letales en los animales.

No obstante, hay unos medicamentos más peligrosos que otros. Y aquí el asunto es de lo más espinoso porque existen medicinas que tomadas 10 veces por encima de la dosis normal podrían no causar ningún daño, mientras que otros fármacos podrían resultar fatales incluso en casos de una sobredosis mínima. 

perro dando la pata
Los perros, al pesar menos que los humanos, necesitan una dosis medicinal mucho menor y difícil de medir.©Shutterstock

La naturaleza del propio animal tiene una importancia muy significativa en todo este proceso, sobre todo porque el peso de un perro normalmente es inferior al de un humano, y el cálculo de la dosis de los medicamentos están realizadas evidentemente teniendo en cuenta las mediciones corporales humanas.

Es muy complicado dividir una pastilla o comprimido para administrarle al perro la dosis precisa y necesaria. 

Dicho todo esto, la razón principal por la que no debemos darle medicamentos humanos a nuestros perros es porque existen intolerancias relacionadas con la especie.

Del mismo modo que algunos alimentos perfectamente inocuos para los humanos pueden ser muy tóxicos para los perros y los gatos, también hay medicinas cuyos efectos pueden ser mortales para ellos cuando a nosotros apenas nos hacen efecto.

Además de los medicamentos, aquí te contamos con qué alimentos debes tener cuidado, pues son tóxicos para los perros.

El caso del paracetamol

Veamos como ejemplo el paracetamol, un medicamento humano de lo más habitual y aparentemente inofensivo que utilizamos para el dolor o la fiebre.

Sin embargo, al perro le puede ocasionar complicaciones hepáticas y la destrucción de los glóbulos rojos, con la consiguiente dificultad para trasportar el oxígeno.

Mientras que en humanos se utiliza 1 gramo de paracetamol cada 6-8 horas y tiene multitud de indicaciones; en perros, la dosis es de 10 a 20 miligramos por kilo de peso y se administra de dos a tres veces al día.

Si la dosis alcanza los 100 miligramos por kilo se convierte en tóxica.

De igual forma, en gatos está totalmente contraindicado ya que son incapaces de metabolizarlo y pueden morir por muy poco que ingieran.

El paracetamol tiene una molécula muy tóxica para la mayoría de los animales. El humano, por contra, tiene una enzima hepática capaz de metabolizarla.

El LD 50 de paracetamol para perros es mucho más bajo que en humanos. De hecho, incluso respetando la dosis de entre 10 y 20 miligramos por kilo, también pueden producirse intoxicaciones graves. 

Hay que ser cuidadoso con lo que le damos a los animalitos./ Shutterstock

¿Y el ibuprofeno?

Nos detenemos ahora en el ibuprofeno. Si el perro lo toma puede sufrir problemas gastrointestinales graves -vómitos, diarreas, dolor abdominal, inapetencia, úlceras y, en algunos casos, un fallo renal que le puede provocar la muerte-.

La dosis humana recomendada en adultos es de unos 1200-1800 miligramos diarios, es decir, entre 400 y 600 miligramos cada 4 ó 6 horas.  

 Si un perro toma ibuprofeno puede sufrir un fallo renal que le puede provocar la muerte.

En perros, la dosis recomendada es de 5 miligramos por kilo, pero se ha concluido que el uso prolongado puede provocarle efectos secundarios. Para nuestros amigos caninos, el margen es mucho más estrecho. 

A partir de los 8 miligramos empiezan a sufrir problemas. El veterinario tiene a su disposición productos tan efectivos como el ibuprofeno y con unos márgenes de error mucho mayores.

Otro ejemplo: la permetrina, esa sustancia química sintética que se utiliza mundialmente como insecticida, acaricida y repelente de insectos y piojos.

Estamos ante una sustancia que es tolerada por los perros, pero que es muy tóxica en gatos. Con los medicamentos ocurre lo mismo: hay que tener extremo cuidado y no administrar al perro el fármaco equivocado.

Consulta siempre a un veterinario especializado: sólo él podrá guiarte para identificar los productos que no tienen peligro para tu perro.

Se recomienda seguir las indicaciones del veterinario al comienzo del tratamiento y evitar siempre la automedicación, independientemente del producto que queramos administrar.

Hoy en día, tomar un medicamento se ha convertido en un acto insignificante, pero sigue siendo una operación delicada que deja poco margen de error.