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¿Por qué mi perro no quiere ir al veterinario?

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Un perro en el veterinario

© Shutterstock

¿Te has dado cuenta de la fobia que tiene tu perro cuando lo llevas al doctor? En este artículo respondemos a la siguiente pregunta: ¿por qué mi perro no quiere ir al veterinario? ¡Descúbrelo!

Por Rocío R. Gavira

Publicado el 04/02/20 5:17

¿A tu perro le da miedo ir al veterinario? Ponerle solución a este problema es mucho más fácil de lo que crees puesto que existen varios consejos, que te mostraremos a continuación, para poner punto final al drama de ese perro que no quiere ir al veterinario. 

Tu perro baja del coche, caminan unos metros, giras la esquina –sí, eeesa esquina –, y se echa al suelo como si fuera el fin del mundo. Te resulta familiar la escena, ¿verdad?

Efectivamente tu perro ya se ha olido lo que te traes y sabe que le llevas al veterinario, en este enlace puedes descubrir toda la información al respecto de las consultas veterinarias.

Y ¿por qué tu perro no quiere ir al veterinario? Hablamos con un educador canino y con una veterinaria para te cuenten las razones y las posibles soluciones.

¿Por qué mi perro no quiere ir al veterinario?

Quizás en nuestro imaginario la respuesta a por qué mi perro no quiere ir al veterinario sea tan sencilla como: ¿y a quién de nosotros le gusta al médico? Seguramente al común de los mortales no le haga ni pizca de gracia, aunque hay gente para todo en esta vida.

Algo similar pasa con tu perro: no le gusta ir al veterinario con el añadido de que lo tiene asociado a circunstancias negativas.

Es decir, cuando llevas a tu perro a su clínica veterinaria es, como mínimo, para ponerle la vacuna que le corresponda. La vacuna significa un piquete, y el piquete para él implica dolor, por poco que sea.

A los perros no le gusta ir al veterinario porque lo tienen asociado a circunstancias negativas.

1. Asociación negativa

El principal motivo por el que un perro no quiere ir al veterinario es sencillo: el perro aprende. Recordemos que nuestros amigos de cuatro patas funcionan por asociación.

Esto se traduce en que el perro “aprende a que lo suben a una mesa de metal, aprende a que lo manipula gente desconocida, lo pican… Estas cosas para él son negativas y el perro no es tonto”, explica el educador canino Sergio Tallón, de Senda Canina.

El perro ya tiene en su cabeza que cuando va al veterinario le va a hacer algo y su recuerdo no es bueno, así que no quiere entrar. “Y más todavía si va a lo mismo casi siempre, más se reafirmará en ese aprendizaje”.

La veterinaria Marisa López Leyva coincide en este punto. “La inmensa mayoría de los perros que llegan a la clínica la pasan bastante mal. Entran por la puerta y ya empiezan a temblar. En sus cabezas nosotros somos, de alguna forma, el enemigo. Revisarle los oídos cuando tienen una otitis o cuando vienen con una pata dolorida no nada agradable”.

De hecho señala que hay perros que le tienen más miedo al veterinario después de una intervención quirúrgica o una sedación, por ejemplo. “Tras la anestesia se levantan mareados y desorientados y esa sensación es negativa para ellos”.

perro veterinario consulta

 

2. Empatía y contagio

Teniendo en cuenta esas cosas, también hay que ponerse en el lugar del perro.

“Imagina que eres tu perro. Llegas a la sala de espera del veterinario. Ves a un perro muy inquieto, a otro asustado y a otro temblando y dices 'rayos, prepárate que aquí viene una buena'. De alguna manera se contagian esos nervios”, asegura Sergio Tallón.

A veces los dueños no ayudan demasiado. “Ven a su perro nervioso, que no es capaz de controlarlo y acaba transmitiéndole esa tensión al animal”, dice Marisa López.

¿Qué hacer para que mi perro no tenga miedo del veterinario?

Los perros, que son seres sociales, no están preparados para soportar ciertas experiencias y más si son negativas. Por tanto, ¿qué podemos hacer ante este miedo al veterinario? “Intentar acostumbrarlo”, aconseja el educador canino.

Esto no quiere decir que lo lleves diario al veterinario, pero sí que, en la medida de lo posible, se habitúe a que lo alcen o lo manipulen otras personas, por ejemplo.

Ya sabemos que el perro le tiene miedo al veterinario porque lo tiene asociado a situaciones negativas.

Es más, Marisa revela que ese miedo también lo tienen más relacionado al lugar que a la persona en sí.

“Hay perros, pacientes, que nos encontramos en la calle y se deshacen en mimos y en la consulta no quieren saber de ti”. Igual que, asegura, hay perros que por mucho que les hagas en la clínica, suelen estar contentos, “aunque son los menos”.

López Leyva detalla que para hacer más leve ese momento para el perro intenta “llamarlo por su nombre, agacharte para saludarlo y estar a su altura, acariciarlo, darle golosinas, aunque alguno con tanto nervio  ni caso les hace relata entre risas.

La relación entre tu perro y el veterinario es muy importante

Otra forma de cambiarlo, poco a poco, es que ''el perro vaya al veterinario a nada: que tengas que recoger una receta para él y te acompañe; una simple revisión; que reciba cosas buenas como golosinas''–enumera Sergio–.

La atención y el trato que le dé el veterinario también son muy importantes. No es lo mismo una visita a las prisas que procurar que el perro esté cómodo, tranquilo, si la exploración no puede ser en la mesa, pues en el suelo.

Todo esto ayuda a que estar en el veterinario no sea tan traumático para él.