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Prefiere ir a la cárcel que entregar la perrita de su jefe cuando lo despiden

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Compañeros inseparables.

© Instagram / fightforroxy

Roxy se ha convertido en un miembro importante de su familia y él hará todo por mantenerla a su lado. 

Por Santiago Flores

Publicado el 07/02/21 10:26

Una situación complicada

Algunas personas desalmadas ven a los peludos solo como una posesión más de la que pueden prescindir en cualquier momento.

Pero hay otros que están conscientes de que cuando un lomito llega a sus vidas no es una simple mascota, sino que realmente pasa a formar parte de su familia. 

Por eso historias como la siguiente resultan tan frustrantes, porque es realmente injusto cuando se trata romper el vínculo entre un perrito y su humano.

No la va a dejar ir sin luchar

Hace cuatro años Barry Myrick comenzó a trabajar para la empresa M&M Environmental en Queens, donde se dedicaba al control de plagas

Para realizar su labor a Barry se le asignó una perrita cruza de pitbull llamada Roxy, la cual había sido entrenada para olfatear y detectar la presencia de chinches en áreas comerciales y residenciales.

Pronto, tanto Myrick como su pareja se encariñaron fuertemente con la perrita al grado de considerarla casi como una hija, de hecho, el joven trae un tatuaje del lomito en la pierna. 

Pero, los problemas surgieron cuando al inicio de la pandemia la empresa decidió transferir a Barry de área, por lo que ya no trabajaría más al lado de su compañera canina.  

Dado que él estaba más interesado en conservar a su amiga que a su empleo, decidió declinar este cambio de área regresando el coche de la compañía, las tarjetas de crédito y todo el equipo correspondiente, pero con la confianza de que podría conservar a Roxy.

Todo esto lo hizo con calma, porque de acuerdo con Barry, al momento de renunciar su gerente le comentó: “¿Te vas a quedar con Roxy verdad?”

Sin embargo, a los tres meses de haber renunciado M&M envió una carta exigiéndole a Barry que devolviera a la perrita, pues era “propiedad de la compañía” porque habían invertido una fuerte suma de dinero en su adiestramiento, pero Barry, por supuesto, se rehusó.

Debido a esto la empresa reportó a Roxy como robada y su dueño tuvo que pasar hasta 15 horas en prisión, experiencia que le resultó traumática. 

Ahora se ha iniciado un proceso legal entre Barry y la empresa y en lo que el juez llega a una resolución, Roxy puede continuar al lado de su humano, de momento

Esperemos que las cosas salgan lo mejor posible para estos inseparables compañeros.

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Roxy solo quiere estar con su humano. © Instagram / @fightforroxy