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Un labrador se acerca a gatito abandonado: lo que sucede a continuación te hará llorar de emoción

Labrador dog-cat-happy
© Unsplash.com/Viktor Forgacs

Este peque no tenía a nadie, hasta que apareció Pax.

Por Sindy Bustamante , 20 may 2020

Pax es un labrador de 13 años y la familia con la que vive no tenía en mente adoptar otro gato. Sin embargo, un buen día este chiquitín se apareció en su vida y los confrontó con una realidad profundamente gatuna: al gato no lo elijes, eres elegido por él.

Maullidos en el jardín

Morgan tiene gatos en casa, así que cuando escuchó maullidos saliendo de los arbustos del jardín, inmediatamente fue a checar quién era el que lo estaba en problemas.

Pero inmediatamente descubrió que no se trataba de uno de sus peludos, sino de un gatito bebé, solo y perdido.

Morgan esperó unas horas para ver si su mamá volvía, pero no se veía por ahí y el chiquitín no podía sobrevivir solo. Así que finalmente, Morgan se llevó al chiquitín a su casa, para alimentarlo y darle un espacio calientito.

Resultó que era niña, así que la llamó Polly.

La pequeñita todavía no abría los ojos y estaba llena de pulgas. A pesar de esto, Pax, el labrador de la familia la amó con todo su corazón desde el principio.

Cuando se conocieron, Polly acababa de salir de su baño. La minina inmediatamente se acurrucó junto al perro y se quedó dormida.

A partir de ahí, Polly se la pasó junto al labrador, que no la dejó solita ni un rato. La cuidó y hasta la bañó con la lengua como una verdadera madre. 

Convencida de que es un perro

A Polly le encanta estar con Pax y curiosamente, prefiere estar con él que con los otros gatos de la casa. Evidentemente, el labrador se había converito en la figura más importante para ella.

Y como ha aprendido a hacer todo al lado de Pax, Polly ha aprendido a comportarse de una forma bastante perruna. Ahora la familia tiene un adorable perro-gato en casa.

Pax compartió con la chiquita no solo su camita perruna, sino también sus juguetes y todo el estilo de vida perruno. Ahora que ya ha crecido, Polly sigue siendo muy apegada a Pax y lo sigue queriendo más que a nadie.

"A Polly le encanta jugar carreras, traer juguetes, salir de paseo... Espera a su amigo junto a la puerta y lo llama para que se apure -cuenta Morgan en entrevista con LoveMeow-. En la mañana les gusta tomar el sol juntos y echarse una siesta bajo sus rayos".

¡Son un par absolutamente adorable!