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Lo rescata aunque le advierten que es agresivo: 8 meses después no puede creer lo que hace

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Este gatito fue abandonado al parecer por ser agresivo.

© Foto: Shutterstock

No cabe duda: el entorno modifica la conducta de las personas y de los animales, como el caso del gatito que te presentamos hoy.

Por Jaime Hernández

Publicado el 20/04/20 18:30, Actualizado el 08/02/21 8:15

Hay cuatro factores claves para el comportamiento de un gato: su estado de salud, el aprendizaje tomado de la madre, su raza… y el ambiente en el que crece.

Gatos agresivos o problemáticos cambian por completo cuando se modifica su entorno, se enriquece el ambiente o se les dedica tiempo y cariño.

Esto es justo lo que le sucedió con Simón, el protagonista de la historia que te presentamos hoy.

Abandonado a su suerte

Tomás llegó en una transportadora a las puertas del albergue “El Gato Vago”. Había sido abandonado, acompañado de una nota en la que pedían que cuidarán de él, y que tuvieran cuidado porque era agresivo.

El albergue lo aceptó, pero no tardaron en comprobar que, en efecto, Tomás era agresivo. Muy agresivo.

Los cuidadores no podían meter la mano a la jaula, el gatito se lanzaba a atacar en cuanto alguien se acercaba, bufaba, gruñía, se estaba convirtiendo en un verdadero problema.

Lo intentaron juntar con otros gatos, pero los agredía por lo que vivía en aislamiento.

©Shutterstock

Comunicación para sanar

Pero llegó la luz gracias a Daniela Camilo de Interespecies, comunicación intuitiva con animales. Esta organización tiene un programa de apoyo a albergues y Tomás se convirtió en participante del mismo.

¿Qué descubrieron en el programa? El origen de su agresividad, era un origen muy sencillo: el maltrato. Se había convertido en un gato inseguro, con el autoestima hasta el suelo; recordemos que los gatos atacan más por inseguridad que por agresividad, por lo que Tomás sentía que todo lo agredía: gente, gatos, etc.

El único lugar seguro para él era la jaula, así que se le recetó plática y amor. Se le hablaba diario, se le decían frases positivas, de amor, en palabras de la cuidadora:

"Él en jaula se sentía seguro, en la comunicación lo que me pidieron es que diario le hablara y le demostrara mucho amor y le dijera lo valioso que era para mí, que era muy valiente. Ya empezaba a tenerme más confianza y me dejaba acariciarlo en la jaula".

Poco a poco, Tomás (ahora Simón), fue cambiando su carácter, permitió que la cuidadora lo acariciara, poco a poco se ha dejado tocar más, ya no ataca a otros gatos (a menos de que se le acerquen muchos a la vez).

El amor y el cariño están logrando un milagro y, quizá, Simón pronto pueda estar listo para buscar una familia.

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