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Lo rescata aunque le advierten que es agresivo: 8 meses después no puede creer lo que hace

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Este gatito fue abandonado al parecer por ser agresivo.

© Foto: Shutterstock

No cabe duda: el entorno modifica la conducta de las personas y de los animales, como el caso del gatito que te presentamos hoy.

Por Jaime Hernández

Publicado el 20/04/20 18:30

Hay cuatro factores claves para el comportamiento de un gato: su estado de salud, el aprendizaje tomado de la madre, su raza… y el ambiente en el que crece.

Gatos agresivos o problemáticos cambian por completo cuando se modifica su entorno, se enriquece el ambiente o se les dedica tiempo y cariño.

Esto es justo lo que le sucedió con Simón, el protagonista de la historia que te presentamos hoy.

Abandonado a su suerte

Tomás llegó en una transportadora a las puertas del albergue “El Gato Vago”. Había sido abandonado, acompañado de una nota en la que pedían que cuidarán de él, y que tuvieran cuidado porque era agresivo.

El albergue lo aceptó, pero no tardaron en comprobar que, en efecto, Tomás era agresivo. Muy agresivo.

Los cuidadores no podían meter la mano a la jaula, el gatito se lanzaba a atacar en cuanto alguien se acercaba, bufaba, gruñía, se estaba convirtiendo en un verdadero problema.

Lo intentaron juntar con otros gatos, pero los agredía por lo que vivía en aislamiento.

gato agresivo
©Shutterstock

Comunicación para sanar

Pero llegó la luz gracias a Daniela Camilo de Interespecies, comunicación intuitiva con animales. Esta organización tiene un programa de apoyo a albergues y Tomás se convirtió en participante del mismo.

¿Qué descubrieron en el programa? El origen de su agresividad, era un origen muy sencillo: el maltrato. Se había convertido en un gato inseguro, con el autoestima hasta el suelo; recordemos que los gatos atacan más por inseguridad que por agresividad, por lo que Tomás sentía que todo lo agredía: gente, gatos, etc.

El único lugar seguro para él era la jaula, así que se le recetó plática y amor. Se le hablaba diario, se le decían frases positivas, de amor, en palabras de la cuidadora:

"Él en jaula se sentía seguro, en la comunicación lo que me pidieron es que diario le hablara y le demostrara mucho amor y le dijera lo valioso que era para mí, que era muy valiente. Ya empezaba a tenerme más confianza y me dejaba acariciarlo en la jaula".

Poco a poco, Tomás (ahora Simón), fue cambiando su carácter, permitió que la cuidadora lo acariciara, poco a poco se ha dejado tocar más, ya no ataca a otros gatos (a menos de que se le acerquen muchos a la vez).

El amor y el cariño están logrando un milagro y, quizá, Simón pronto pueda estar listo para buscar una familia.

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