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Trucos para calmar a un gato cuando va al veterinario

gato estresado en un coche

Un gato estresado camino al veterinario

© RJ22 / Shutterstock

Las visitas al veterinario pueden ser una fuente de estrés para muchos animales, pero los mininos se ponen particularmente nerviosos ante este evento. Te decimos cómo manejar la situación si tu gato se estresa mucho al ir al veterinario.

Por Sindy Bustamante

Actualizado el

Muchas personas temen el día en que su gato tiene que ir al veterinario, y con razón, ya que estas visitas a menudo pueden resultar en un felino deprimido y ansioso, luchando por recuperarse del trauma que ha experimentado.

Algunos incluso llegan a evitar por completo las visitas al veterinario, ya que consideran que son demasiado molestas para su amigo de cuatro patas. Pero aunque se evite el estrés y el malestar en el momento, esto puede significar, a largo plazo, que no se traten los problemas médicos y que se pierdan las revisiones importantes.

Por suerte, hay formas de reducir el trauma para nuestros gatos y, a su vez, hacer que la experiencia sea un poco menos difícil para todos los implicados.

Primero tenemos que entender por qué estas visitas son tan duras para los gatos, y los síntomas de ansiedad y estrés.

¿Por qué mi gato está traumado con ir al veterinario?

El trauma de las visitas al veterinario suele comenzar con el viaje al mismo. La forma de llevarlo al veterinario dependerá de si llevas al gato en coche o en transporte público, pero en cualquier caso, tendrás que conseguir una caja transportadora y armarte de paciencia y comprensión.

Los gatos son animales notoriamente independientes, territoriales y sensibles. Cualquiera que haya tenido la suerte de compartir su hogar con uno estará probablemente de acuerdo en que los gatos tienen una sensibilidad y una conciencia singulares.

Parecen notar los más mínimos cambios en la disposición de los muebles y en la rutina diaria, y protegerán su espacio doméstico como si su vida dependiera de ello. Basta con observar a un gato protegiendo su territorio de los felinos visitantes, para ver lo profundamente arraigado que está este comportamiento.

Imagínate entonces lo que siente el gato cuando lo meten en una caja, lo meten a un coche y se lo llevan a un lugar lleno de olores desconocidos. La razón por la que los gatos odian al veterinario empieza a ser evidente.

Las visitas al veterinario implican olores de personas nuevas, espacios nuevos y otros animales, y los gatos pueden encontrar esto muy abrumador.

Por desgracia, estos viajes pueden ser aún más traumatizantes para los gatos de interior, que nunca salen de la seguridad de su casa y no están acostumbrados a los sonidos y olores de personas y lugares nuevos. 

Un gato estresado en revisión médica. © Dina da / Shutterstock

¿Por qué se enoja mi gato de camino al veterinario?

El viaje en sí mismo puede ser muy estresante para el gato, sobre todo si no tiene ninguna asociación positiva con el hecho de ir en una caja transportadora.

Para empezar, a la hora de comprar la transportadora, hay ciertas cosas a las que se debe poner atención:

La transportadora debe ser lo suficientemente grande como para que el gato pueda girar y echarse cómodamente, pero no tan grande como para que le resulte agobiante.

Algo de luz es bueno, pero una visión demasiado amplia puede poner al gato aún más nervioso. Puedes cubrir la transportadora con una tela ligera o una sabanita.

Asegura la transportadora mientras manejas, para que el gato se sienta lo más seguro posible, y una vez que lleguen al veterinario, mantén la transportadora cerca de ti y alejada del suelo. Esto evitará que el gato vea el movimiento de los perros, las piernas de los humanos y otras cosas potencialmente aterradoras.

Si tienes a tu gato desde pequeño o, en el caso de las mascotas adoptadas ya adultas, cuando lo traes a casa por primera vez, dedica un poco de tiempo cada semana a hacer de la transportadora un lugar agradable. Poner ropa de cama suave en la transportadora y animar a su gato a entrar en ella con algunas golosinas sabrosas es una buena técnica.

Cada vez que el gato se acerque a la transportadora o se meta en ella, recompensa su acción con comida que le guste. Esto ayudará a crear asociaciones positivas de que cerca de la transportadora  pueden pasar cosas buenas.

Puede ser útil también pasar un paño suave por la cara del gato y colocarlo dentro. El olor ofrece familiaridad, lo que puede ser muy tranquilizador en los momentos de miedo.

En este video encontrarás más consejitos para transportar correctamente a tu gato cuando va al veterinario.

Un pequeño consejo: siempre vale la pena preguntarle al veterinario si ofrece citas para gatos, ya que algunos consultorios veterinarios ofrecen franjas horarias específicas para gatos para reducir el trauma, o incluso pueden tener una sala de espera separada.

Mi gato está muy asustado y puede arañar al veterinario: ¿Qué debo hacer?

Las visitas al veterinario para los gatos son difíciles, y el veterinario lo sabe.

Estos profesionales están perfectamente formados y capacitados para tratar con gatos, así que no hay necesidad de cancelar la cita si el gato necesita ser atendido.

Pero antes de ir al veterinario, hay pasos que pueden ayudar a preparar al gato para una visita lo menos estresante posible.

Primer paso

Trabaja para crear asociaciones positivas con la transportadora desde que el gato llegue a casa. Cuando llegue el momento de hacer el viaje, asegúrate de cubrir la transportadora para que el gato se sienta seguro. 

Segundo paso

Trabaja con su gato todo lo posible para desensibilizarlo a la manipulación. Tócalo diario y recompénsalo cada vez que se deje tocar las patas, la cola, las orejas y la cara.

Tómalo con calma, ampliando gradualmente las sesiones anteriores a medida que avanzas. Las recompensas de comida de alto valor o la opción de un juego suelen ser recompensas populares.

Tercer paso

Una vez en el veterinario, háblale al gato en un tono ecuánime y tranquilizador. Los gatos son muy sensibles al entorno que les rodea, así que si su humano o humana está estresado, lo más probable es que el gato también lo esté.

Recuerda que los veterinarios están formados profesionalmente para tratar a los gatos y que ven muchos gatos nerviosos a lo largo de su carrera.  Tu trabajo como propietario es tranquilizarlo y mantener la calma; dejar que el veterinario se encargue del resto. 

¿Por qué mi gato se porta raro después de ir al veterinario?

Si tu gato parece traumatizado por el veterinario, quizá te preguntas por qué se comporta de forma extraña incluso ya que ha vuelto a la seguridad de su propia casa.

Como animales territoriales, a muchos gatos les cuesta estar fuera de su espacio doméstico, y pueden llegar a casa desorientados y confusos.

Si tienes más de un gato en casa, es posible que sea testigo de cómo los mininos se pelean cuando uno de ellos vuelve, lo que puede resultar angustioso y preocupante.

Esto ocurre porque el gato que regresa lo hace con un olor diferente al que dejó. Puede ser útil frotar suavemente una prenda de vestir familiar sobre su gato, para sustituir los olores desconocidos que ha traído de vuelta a casa.

¿Mi gato está estresado?

Si el gato está traumatizado después de una visita al veterinario, puedes notar signos de ansiedad y malestar. Estos pueden ir desde signos obvios, como rociar en el interior para marcar su territorio, esconderse, arañar excesivamente o retirarse de las actividades y la interacción.

Si tu gato parece enojado suele ser una reacción al miedo; ten esto en cuenta si observas signos de comportamiento agresivo.

Cómo comunicarse con un gato ansioso

Los signos más sutiles pueden ser más difíciles de ver al principio.

Pon atención a comportamientos como el acicalamiento excesivo, los maullidos o los temblores. Todos estos son signos de que hay que acercarse al gato para ayudarle a superar el trauma de la visita al veterinario. 

4 trucos para calmar a un gato tras de una ida al veterinario

Puede ser difícil saber cuál es la mejor manera de ayudar a tu gato si se ha traumatizado con el veterinario. Es posible que se encierre en sí mismo y se esconda al volver a casa, o que se vuelva difícil de manejar, intentando huir o mordiéndote cuando vayas a recogerlo.

El primer paso para ayudarles a superar su experiencia traumática es recordar que el trauma no es algo que podamos dejar atrás. Debemos aceptar el miedo y la inseguridad que conlleva el trauma, y trabajar para alimentar su recuperación.

Un minino muy nervioso con la veterinaria. © David Herraez Calzada / Shutterstock

1. Mantén la calma y tranquiliza a tu gato

Durante la visita al veterinario y una vez en casa, mantén la calma y mide tus reacciones. Esto puede ser difícil, ya que es angustioso ver a nuestros queridos amigos peludos alterados, pero tu gato es perceptivo a las emociones y al estrés y se da cuenta si sientes angustia.

Habla en un tono bajo y suave, y asegúrate de evitar los movimientos rápidos y las voces elevadas.

2. Crea un espacio seguro y déjalo tranquilo 

Parte de la ayuda a su gato para superar su trauma en el veterinario consiste en ayudarle a sentirse seguro en casa.

Acaba de experimentar un cambio drástico en el entorno, los olores y ha conocido a gente nueva, por lo que necesitará tiempo para volver a ser el gato feliz que  ya conoces.

Un espacio oscuro y acogedor con cobijas que le son familiares puede ser muy tranquilizador para un gato traumatizado. 

3. Deje que tu gato marque el camino

Dejar que tu gato lleve la iniciativa cuando se trata de buscar interacción y atención es un paso clave para ayudarle a superar su trauma.

Tu gato acaba de ser recogido, manipulado y, en muchos casos, sometido a un tratamiento médico que puede haber sido doloroso.

Puede que no esté preparado para recibir mimos nada más llegar a casa, y es importante no forzarlo. No toques a tu gato hasta que te demuestre que está preparado, y si vives con otras personas, asegúrate de que todos están de acuerdo.

Manipular a tu gato antes de que esté preparado podría desencadenar recuerdos y desestabilizarlo aún más. 

Cuídalo y ponle atención

Establecer una conexión positiva y afectuosa con tu gato una vez en casa puede ayudar mucho a su recuperación. Mantener a tu gato activo mediante el juego puede ayudar, sobre todo si tiene un juego de persecución favorito o un juguete que le guste.

Consejos: Los estudios han demostrado que los suplementos como la L-teanina, un aminoácido de origen vegetal, disminuyen la ansiedad en los gatos, lo que puede tener efectos positivos en el comportamiento y el estado de ánimo. Habla siempre con tu veterinario antes de darle un suplemento a tu gato.

Los signos de ansiedad, como el acicalamiento excesivo o el que se esconda más de lo normal también pueden indicar que tu gato tiene problemas y puede necesitar más apoyo.

Pon atención a cualquier comportamiento inusual y ofrécele tranquilidad y un espacio seguro cuando lo necesite. 

La visita al veterinario puede ser muy traumática para nuestros amigos felinos. Aunque la prevención -mediante la creación de asociaciones positivas con el manejo, la transportadora y la consulta veterinaria a una edad temprana- siempre es mejor que curar, esto no siempre es posible.

Por suerte, aunque los gatos sean tan sensibles, también son resistentes y responden bien a los cuidados de los humanos. 

Si tu gato ha vuelto del veterinario enojado o traumatizado, no lo castigues por un comportamiento no deseado.

Recuerda que necesita tiempo para reajustarse y recuperarse emocionalmente de la experiencia. Demuéstrale que estás ahí cuando quiera afecto y que le darás espacio hasta que esté preparado. Antes de que te des cuenta, se acurrucará a tu lado.

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