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¿Qué "castigos" para gatos puedo usar con mi gato?

castigos para gatos

Este minino se acaba de ganar un castigo

© Dina Photo Stories / Shutterstock

¿Tu gato se robó una rebanada de jamón de la cocina? ¿Sacó la tierra de una maceta? ¿Se orinó en una cama? Te explicamos cómo funcionan los castigos para gatos y si realmente es buena idea que lo corrijas de esta forma.

Por Sindy Bustamante

Actualizado el

 

Castigar a mi gato: ¡nunca con demasiada severidad!

Antes que nada, hay que recalcar que los castigos muy severos no son nunca una opción. A los golpes tampoco se debe recurrir jamás.

Cuando se llevan a cabo este tipo de prácticas, lo único que se logra es que el gato tenga miedo de sus propietarios y pierda la confianza en ellos. 

Los castigos muy severos disminuyen la calidad de vida de tu gato y pueden acabar por crear más problemas de comportamiento. 

Los golpes, los gritos, aventar objetos o echarle agua son el tipo de castigo que no va a cambiar la conducta problemática en el gato, pero sí van a lograr tenga miedo de sus propietarios y desconfíe de ellos.

Una opción eficaz a los castigos para gatos

Cuando se vea al gato haciendo algo que no está permitido, dile fuerte y claramente: “no”.

Hay que evitar gritar y tratar más bien de sonar firme y con seguridad en la voz. Si es necesario, después hay que mover al gato, tranquilamente pero con firmeza, del “lugar del crimen”.

Tras escucharlo varias veces, el gato comprenderá el significado de “no”.

Importante: Solo se debe decir “no” y evitar usar el nombre del gato. Las frases largas como “¡No, Mirru, no hagas eso, ya te he dicho que está mal!” solo confunden al minino.

Las órdenes cortas funcionan mejor; las frases largas no las entiende el gato © Shutterstock

¿Al gato no le importa cuando le dicen NO? Se puede reforzar la orden dando al mismo tiempo un aplauso para llamar su atención.

Otra opción es soplarle suavemente: esta imitación del siseo es una señal que sí forma parte del lenguaje felino y por lo tanto, los gatos pueden comprender.

Mi gato se porta mal: reacciona rápidamente

Ya que nunca es una opción pegarle a un gato, ¿cómo se puede reaccionar cuando se porta mal?

Los gatos son mucho menos obedientes que los perros, eso es indudable, pero no significa que no puedan aprender las reglas más importantes.

Para poder moldear la conducta de un gato, es importante considerar que la reacción debe ser inmediata.

Los gatos olvidan rápidamente las cosas que hacen, así que es necesario que la reacción esté inmediatamente asociada con lo que hizo.

Por ejemplo, si el gato rasguña el sillón, hay que decirle “no”, fuerte y claro, pero sin gritar. Luego hay que cargarlo y llevarlo a su rascador. Si lo usa, se debe felicitar al gato y darle un premio, para estimular esa conducta.

Un árbol para gasto con rascador ayudará a mantener al michi alejado del sillón © Shutterstock

¿Castigos para gatos o comprensión de la conducta felina?

Tras haber considerado la forma correcta de reaccionar, también es importante plantearnse, ¿por qué mi gato se porta mal? 

Entender las razones de los gatos puede ayudar también a corregir sus malos comportamientos.

En muchos casos, los gatos hacen travesuras cuando están aburridos. Si el gato no tiene juguetes, ventanas para mirar hacia la calle, no puede salir al patio y no pasan tiempo jugando con él, es hasta lógico que rasguñe los sillones, las alfombras o muerda los muebles.

Es importante asegurarse de que tiene un árbol para gatos, donde pueda trepar un poco y afilar sus garras, que es una necesidad básica para los mininos.

Algunos comportamientos son muy fáciles de explicar. Si se deja un plato con jamón en la mesita de la sala… seguramente solo gatos inusualmente disciplinados serían capaces de resistirse. 

En un caso así, la lección es más bien para los humanos; hay que asegurarse de que el gato no tiene acceso a alimentos peligrosos, sobre todo si tiene tendencia a robar comida.

Hay tentaciones a las que pocos gatos podrían resistirse. © Shutterstock

Pero un gato nunca actúa solo para molestar a las personas, sino que siempre hay una causa detrás de su comportamiento.

Veamos algunos de los más comunes.

  • Mi gato maúlla mucho en la noche: Podría deberse a la falta de ejercicio. El gato no tiene suficiente actividad física en el día y necesita sacar el vapor durante la noche.
  • Mi gato rasguña las paredes y los muebles: No tiene espacios adecuados para desgastar sus garras, el rascador que tiene no le gusta o está mal ubicado.
  • Mi gato se come las plantas: Se le puede ofrecer pasto para gatos (también conocido como hierba de trigo), pues aunque son carnívoros necesitan plantas de vez en cuando para mejorar su digestión.
  • Mi gato se sube a mi cama todo el tiempo: hay que asegurarse de que tiene un espacio cómodo para dormir y que su camita está bien ubicada.

Hay que subrayar que un gato no rompe cosas solo porque sí. En muchos casos, el peludo no controla esas acciones que pueden molestar a los humanos. Por ejemplo, si se siente mal y vomita, no es su culpa si lo hace en la alfombra más cara de la casa y definitivamente, no lo elige para molestar.

Lo mismo cuando tira las plantas o rompe floreros, ¡lo más importante es que no se lastime! Hay que mantener la perspectiva y tratar de comprender el problema de fondo.

Los gatos machos no esterilizados tienden a maullar más, a rasguñar y a marcar su entorno.

Y en cuanto al tema de marcar el entorno, un problema que saca de quicio a más de un humano es cuando el gato comienza a hacer pipí fuera del arenero.

Si el gato empieza a orinar fuera del baño, normalmente hay una causa seria. © Shutterstock

No a los castigos para gatos cuando se orina

Si el gato no orina en el arenero sino en la alfombra (¡o en una cama!), castigarlo es muy mala idea. Los gatos son animales muy limpios y si un gato no está usando su arenero es porque hay una causa seria que es necesario investigar; podría ser que tiene incontinencia o dolor al orinar.

Si el gato está presentando este comportamiento, es importante llevarlo al veterinario, para que cheque si no tiene problemas en la vejiga u otro tipo de problema de vías urinarias.

También es importante descartar que no sean situaciones del entorno que lo están estresando: ¿llegó o se fue alguien de la familia?, ¿se le cambió la arena?, ¿movieron el arenero de lugar? Todas estas acciones pueden provocar que el gato se orine donde no debe.

Lo óptimo es tener un arenero más que el número de gatos que tienes en casa.

Al descubrir que el gato está haciendo en un lugar inadecuado, hay que decirle “no”, tranquila pero firmemente y llevarlo al arenero. Si hace del baño ahí, hay que recordar felicitarlo y darle un premio.

En este video, un veterinario ahonda en el tema de cómo regañar a un gato y qué pasa con los castigos para gatos:

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