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¿Cómo castigar a un gato? ¿Es buena idea hacerlo?

gato tira pastel castigo

Este minino se acaba de ganar un castigo

© Dina Photo Stories / Shutterstock

¿Tu minino se robó una rebanada de jamón de la cocina? ¿Sacó la tierra de una maceta? ¿Se orinó en una cama? Te explicamos cómo funciona el castigo para los gatos y si realmente es buena idea que lo corrijas de esta forma.

Por Sindy Bustamante

Publicado el 22/08/21 14:28

Castigar a mi gato: ¡nunca con demasiada severidad!

Si tienes un gato, seguramente ya sabes que de entrada, los castigos muy severos o los golpes definitivamente no son nunca una opción. Cuando se llevan a cabo este tipo de prácticas, lo único que se logra es que el gato te tenga miedo y pierda la confianza en ti. 

Los castigos muy severos disminuyen la calidad de vida de tu gato y pueden acabar por crear problemas de comportamiento. 

Los golpes, los gritos, aventarle objetos o rociarlo con agua son el tipo de castigo que no va a cambiar la conducta que te molesta en tu minino, pero sí van a lograr que te tenga miedo y desconfíe de ti.

 

Cómo castigar a un gato correctamente

Cuando veas a tu gato haciendo algo que no está permitido, dile fuerte y claramente: “no”.

Evita gritar y trata más bien de sonar firme y con seguridad en tu voz. Si es necesario, después mueve al gato, tranquilamente pero con firmeza, del “lugar del crimen”.

Tras escucharlo varias veces, tu gato comprenderá el significado de “no”.

Importante: Solo di “no” y evita usar el nombre del gato. Las frases largas como “¡No, Mirru, no hagas eso, ya te he dicho que está mal!” solo confunden al minino.

Las órdenes cortas funcionan mejor; las frases largas no las entiende tu gato © Shutterstock

¿A tu minino le vale cuando le dices que no? Puedes reforzar la orden dando al mismo tiempo un aplauso para llamar su atención.

Otra opción es soplarle suavemente: esta imitación del siseo es una señal que sí forma parte del lenguaje felino y por lo tanto, los gatos pueden comprender.

Mi gato se porta mal: reacciona rápidamente

Ya que nunca es una opción pegarle a tu gato, ¿cómo puedes reaccionar cuando se porta mal?

Los gatos son mucho menos obedientes que los perros, eso es indudable, pero no significa que no puedan aprender las reglas más importantes.

Para poder moldear la conducta de tu gato, es importante considerar que la reacción debe ser inmediata.

Tu gato olvida rápidamente las cosas que hace, así que necesita que tu reacción esté inmediatamente asociada con lo que hizo. Por ejemplo, si tu gato rasguña el sillón, dile “no”, fuerte y claro, pero sin gritar. Luego cárgalo y llévalo a su rascador. Si lo usa, felicítalo y dale un premio para estimular esa conducta.

Un árbol para gasto con rascador te ayudará a mantener a tu michi alejado del sillón © Shutterstock

Comprender a tu gato en vez de castigarlo

Ahora que hemos visto la forma correcta de reaccionar, también es importante plantearnos, ¿por qué mi gato se porta mal? 

Entender sus razones puede ayudarte también a corregir esos malos comportamientos.

En muchos casos, los gatos hacen travesuras cuando están aburridos. Si tu gato no tiene juguetes, ventanas para mirar hacia la calle, no puede salir al patio y no pasas tiempo jugando con él, es hasta lógico que rasguñe los sillones, las alfombras o muerda los muebles.

Asegúrate de que tiene un árbol para gatos, donde pueda trepar un poco y afilar sus garras, que es una necesidad básica para los mininos.

Algunos comportamientos son muy fáciles de explicar. Si dejaste un plato con jamón en la mesita de la sala… bueno, solo los gatos más disciplinados serían capaces de resistirse. 

En un caso así, la lección es más bien para ti; asegúrate de que tu gato no tiene acceso a alimentos peligrosos, sobre todo si tiene tendencia a robar comida.

Hay tentaciones a las que pocos gatos podrían resistirse. © Shutterstock

Pero un gato nunca actúa solo para molestarte, sino que siempre hay una causa detrás de su comportamiento. Veamos algunos de los más comunes.

  • Mi gato maúlla mucho en la noche: Podría deberse a la falta de ejercicio. Tu gato no tiene suficiente actividad física en el día y necesita sacar el vapor durante la noche.
  • Mi gato rasguña las paredes y los muebles: No tiene espacios adecuados para desgastar sus garras, el rascador que tiene no le gusta o está mal ubicado.
  • Mi gato se come las plantas: Ofrécele pasto para gatos (también conocido como hierba de trigo), pues aunque son carnívoros necesitan plantas de vez en cuando para mejorar su digestión.
  • Mi gato se sube a mi cama todo el tiempo: asegúrate de que tiene un espacio cómodo para dormir y que su camita está bien ubicada.

No lo castigues: a veces no es culpa del gato

Recuerda que tu gato no rompe cosas solo porque sí. En muchos casos, el peludo no controla esas acciones que pueden molestarnos a los humanos. Por ejemplo, si se siente mal y vomita, no es su culpa si lo hace en la alfombra más cara que tienes y definitivamente, no lo elige para molestarte.

Lo mismo cuando tira las plantas o rompe floreros, ¡lo más importante es que no se lastime! Mantén la perspectiva y trata de comprender el problema de fondo.

Los gatos machos no esterilizados tienden a maullar más, a rasguñar y a marcar su entorno.

Y hablando de marcar el entorno, un problema que saca de quicio a más de un humano es cuando el gato comienza a hacer pipí fuera del arenero.

Si tu gato empieza a orinar fuera del baño, normalmente hay una causa seria. © Shutterstock

No castigues al gato cuando se orina

Si tu peludo no orina en el arenero sino en la alfombra (¡o en tu cama!), castigarlo es muy mala idea. Los gatos son animales muy limpios y si no está usando su arenero es porque hay una causa seria que es necesario investigar, podría ser que tiene incontinencia o dolor al orinar.

Si tu gato está presentando este comportamiento, es importante llevarlo al veterinario, para que cheque si no tiene problemas en la vejiga u otro tipo de problema de vías urinarias.

También descarta que no sean situaciones del entorno que lo están estresando: ¿llegó o se fue alguien de la familia?, ¿le cambiaste la arena?, ¿moviste el arenero de lugar? Todas estas acciones pueden provocar que el gato se orine donde no debe.

Lo óptimo es tener un arenero más que el número de gatos que tienes en casa.

En cuanto veas que tu minino está haciendo en un lugar inadecuado, dile “no”, tranquila pero firmemente y llévalo al arenero. Si hace del baño ahí, recuerda felicitarlo y darle un premio.