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Estas son las principales enfermedades mentales en gatos

gato con enfermedad mental advice

Un gatito maúlla, nervioso

© Pixabay

Las enfermedades mentales en los animales, como los gatos, existen. Al igual que un humano, el felino desarrolla diversos transtornos psicológicos que pueden tener graves consecuencias en su salud si no son atendidos con la ayuda adecuada. En Wamiz te ayudamos a detectar los síntomas más comunes de estas enfermedades.

Por José Manuel Cano

Publicado el 08/05/20 15:30

Ansiedad, depresión, estrés, epilepsia de gatos... son muchas las enfermedades que pueden sufrir nuestros amigos michis a lo largo de su vida y diversas las formas de demostrarnos que están pasando un mal momento.

Los gatos no pueden decirnos lo que sienten, pero nosotros podemos entenderlos si tenemos estudiados los síntomas. ¿Puede tu gato sufrir una enfermedad mental? Por supuesto que sí. Sólo hay que saber descifrar lo que el animal nos quiere hacer ver con sus comportamientos, todo tiene lógica.

En Wamiz, consultamos con el doctor Felipe Vázquez Montoto, de la Clínica Veterinaria CatDog, quien nos ilumina sobre este controvertido mundo de la 'psique felina' y, de paso, nos da algunas pistas sobre lo que nuestro gato quiere decirnos cuando algo le afecta en su interior.

"Existen una serie de comportamientos extraños en el gato que nos llevan a pensar que está sufriendo algún tipo de patología mental.

Excesos de vocalizaciones, cuando maúlla mucho y sin sentido, cuando se mueve en círculos mirándose al costado, cuando se queda mirando al infinito, como si estuviese pasmado; cuando pone la cabeza contra la pared..."

Todas estas conductas obedecen a una razón y en este artículo aprenderemos a diferenciarlas y ubicarlas. Analizaremos las enfermedades más comunes en este campo y abordaremos el modo de proceder ante ciertos tipos de situaciones que, de inicio nos podrían parecer descontroladas.

Si apreciamos algún tipo de síntoma de los que se describen a continuación, ya sabes que lo primero siempre es ir con el veterinario: nuestro gato necesita cariño y sentirse valorado.

Nunca están de más los juegos y el movimiento, las caricias y los cariñitos, ayudarles en su higiene personal...

Enfermedades mentales en gatos
Ya sea por componentes genéticos o por factores ambientales los gatos pueden sufrir depresión.Pixabay

Depresión en gatos

Los gatos también sufren problemas emocionales. Tienen sus motivos y pueden ser muy complejos, aunque las razones suelen asociarse a los cambios.

Una mudanza, la llegada de un nuevo miembro a la familia, ya sea persona o animal, una experiencia desagradable...

Hay muchas razones que pueden desembocar en un estado de tristeza generalizado -incluso puede deberse a componentes genéticos y ambientales-.

La soledad también les entristece, por supuesto (¡son animales sociales!), y cuando se sienten enfermos o ansiosos por una pelea o maltrato, lo demuestran.

Los síntomas de la depresión son fáciles de distinguir y todos ellos están relacionados con el pesar:

  • Apatía
  • Falta de afectividad e higiene
  • Sueños excesivamente largos
  • Actitud desganada y sin deseos de jugar
  • Cambios de carácter con tendencia a la agresividad
  • Conductas miedosas...

Con cualquiera de estos signos hay que consultar al veterinario para descartar otra posible enfermedad que haga que se esté haciendo sentirse mal. Si el especialista únicamente ve depresión, nos aportará una serie de consejos para subirle el ánimo.

Aunque son muy independientes, los gatos necesitan sentirse queridos.
gato durmiendo
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Entre los mejores remedios para la depresión está claramente el cariño de sus dueños. Hablarle en un tono suave, evitar regañarlo, el contacto físico a base de caricias, los regalos, los juegos... cualquier interacción con su humano aumenta su felicidad.

El felino se siente parte importante de su vida, se siente útil. Sacarlo al exterior mejorará su estado de ánimo, ell sol también puede ayudarlos.

Existen casos extremos de depresión felina en los que el veterinario puede incluso llegar a prescribir antidepresivos especiales para animales. Considera que este tipo de medicamentos pueden traer consecuencias contraproducentes como la adicción del animal al fármaco de por vida.

Enfermedades mentales en gatos: alopecia psicógena

Una excesiva soledad les afecta a su personalidad y les llega a convertir en obsesivo-compulsivos. ¿Qué quiere decir esto? Que se aburren muchísimo sin nosotros. El aburrimiento les genera ansiedad y nerviosismo porque no soportan la espera al regreso de sus seres queridos, en este caso nosotros, sus cuidadores.

Es por ello que comienzan a tener trastornos compulsivos y uno de ellos se centra en la obsesión desmedida por el acicalamiento propio.

Se lamen a todas horas porque no saben qué hacer y este roce constante a la hora de relamerse les provoca calvas en el pelo. A este trastorno se le llama alopecia psicógena. También, y de forma indirecta, la excesiva ingesta de pelo puede causarles problemas intestinales.

Epilepsia en gatos: una enfermedad mental común

La epilepsia es una disfunción neurológica en el cerebro del gato que se manifiesta en diferentes síntomas, muchos de ellos sumamente alarmantes. Pérdida de consciencia, convulsiones, hipersalivación, micción, defecación... 

El animal comienza a hiperventilar -usualmente antes de un ataque-, y posteriormente se desata un proceso de 'locura transitoria' en el que se produce una hiperactividad insólita que se exterioriza en un estado de agitación y nerviosismo que desconciertan.

Las causas de la epilepsia pueden deberse a un patrón genético hereditario (epilepsia idiopática) o a un trastorno físico por un golpe u otra enfermedad. Se da con mucha menos frecuencia en gatos que en perros. En los felinos, sólo entre el 15 y el 25% son casos de epilepsia idiopática.

Ciertas razas puras tienen más predisposición a sufrirla durante sus primeros años de vida.

"La epilepsia idiopática se caracteriza porque suele aparecer en gatos de entre uno y tres años de edad que no suelen presentar ninguna anormalidad/patología entre las crisis", apunta Flor Dessal, del Centro Clinico Felino Gattos.

Cuando se produce una convulsión, hay que evitar ciertos actos reflejos por nuestra parte porque pueden ser más perjudiciales que la propia convulsión.

No hay que taparlo porque podemos asfixiarlo, tampoco le agarres la cabeza porque le puedes fracturar el cuello, y por supuesto tampoco le des de tomar ni de comer (ni siquiera sus medicinas, si las tiene).

Ante cualquier ataque, sea o no convulsivo, hay que visitar al veterinario, que realizará un diagnóstico y elegirá el tratamiento adecuado acorde a los resultados que extraerá de los análisis previamente realizados.

Hay que recordar que es una enfermedad que no tiene cura, pero sí se puede luchar para que los brotes estén más espaciados en el tiempo. Es evidente que el gato no tendrá una existencia plácida, pero su esperanza de vida no se verá mermada, siempre y cuando lo estemos atendiendo.

Las estrategias para combatir la epilepsia son variadas. Homeopatía, medicamentos, hierbas... las terapias son muy dispares, pero sobre todo hay que minimizar las situaciones en las que el gato pueda sufrir un excesivo estrés.

Estrés en gatos

gato estresado

La palabra estrés está asociada a la vida de las personas por el ajetreo diario y demás, pero no es una patología exclusivamente humana. Los gatos también se estresan. ¿Cuáles son sus motivos? 

Aunque generalmente están relacionados con lo que es novedoso en su vida y aquello que les supone una falta de control sobre ciertas situaciones: una mudanza, trabajos de remodelación, la llegada de una pareja o un bebé a la casa, una visita de una persona desconocida, los gritos, los ruidos inesperados, los cambios de comida, la soledad o la falta de atención por parte de sus dueños. 

Si el nuevo miembro de la familia es un perro, el estrés se acentúa. En este sentido, lo ideal es preparar una zona de seguridad para él y realizar la presentación mediante el olor, es decir, cuando el perro aún no ha entrado en la casa.

El primer encuentro físico debería tener lugar en esta 'zona de confort', así sentirá que tiene el control. Tras el contacto, es fundamental premiar a ambos animales para que se vean como estímulos positivos.

Lo que muestra que tu gato está estresado es una excesiva pérdida de pelo, un aumento de nerviosismo, ciertos comportamientos agresivos, pérdida de apetito y/o sed y conductas compulsivas y repetitivas (lamidos, ingesta de objetos no comestibles, mordidas, raguños en muebles...).

enfermedad mental gato

Nuestro gato puede sufrir ansiedad si permanece parado y semidormido durante mucho tiempo

Pixabay

Ansiedad en gatos, una enfermedad mental

La ansiedad es, quizás, la patología más relacionada con el resto de enfermedades mentales. Es un estado caracterizado por el aumento de la probabilidad de desencadenar emociones parecidas a las del miedo, como respuesta a toda alteración del entorno, tanto interno como externo.

La ansiedad puede tener muchas 'explicaciones', pero normalmente está relacionada con algunas carencias en la vida diaria del gato.

Los gatitos con ansiedad suelen ser aquellos que no tienen lugares altos a los que subirse, ya sean escaleras, libreros o ventanas (asegúrate de que tenga una buena torre para escalar); o lugares en los que poder aislarse y evitar el contacto con personas y otros animales.

También la manifiestan aquellos gatos cuya caja de arena consideran inadecuada -suele hacer sus necesidades fuera de ella para demostrarlo-, cuando conviven con otros animales o cuando se producen cambios en su entorno físico.

Se manifiesta en cuadros de agresividad, aumentos del estado de alerta e incluso en ataques de pánico. El gato está más irritable y activo que de costumbre ante los estímulos ambientales, marca con orina o heces y se muestra especialmente compulsivo en sus rituales de acicalamiento.

La ansiedad está muy relacionada con el resto de enfermedades mentales, sobre todo con el estrés, la depresión y la alopecia psicógena.

Si vemos que nuestro gato anda apachurrado, con la cola enganchada al cuerpo, la cabeza baja y las pupilas dilatadas, es muy posible que estemos ante un cuadro de ansiedad. 

Los tipos diferentes de ansiedades podrían distinguirse del siguiente modo:

gato triste

Fobias

El miedo normalmente se considera un comportamiento normal o esperado en el felino al ser un animal al que le gusta huir, pero se convierte en una enfermedad cuando no se acostumbra a los estímulos inesperados que se presentan regularmente en su entorno (ruidos, personas, otros animales, situaciones concretas como visitas al veterinario, viajes...)

Ansiedad generalizada

Estado de temor y de estrés casi permanente, sin que se pueda determinar una causa que lo desencadene concretamente, esto suele estar relacionado con problemas neurológicos.

Ansiedad ligada al territorio

Si se eliminan las marcas territoriales (marcaje facial y con uñas) del gato, por ejemplo en una mudanza, cambio de ubicación o limpieza profunda de la casa, el gato puede sufrir ansiedad y aumentará su marcaje con rasguños o con orina.

Ansiedad interespecífica por pérdida de rutina

Se produce cuando un gato deja de mantener sus rituales sociales, que tenían una función tranquilizadora, con las personas con las que convive, por ejemplo, cuando éstas ya no están o cambian.

Ansiedad a lugares cerrados

Especialmente ocurre en gatos que viven en departamentos y en ambientes poco estimulantes y chicos; cuando no se les permite desarrollar comportamientos de caza o exploración. Es muy frecuente que desarrollen conductas predadoras dirigidas hacia sus dueños (morder tobillos, manos...).

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