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6 enfermedades que puede transmitirte tu gato si no lo cuidas como debes

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Un gatito y su humana, malitos.

© Shutterstock

Nada más lejos de nuestra intención que disuadirte de adoptar un gato y de tener una feliz convivencia con un animal que lleva fascinando al ser humano desde el más remoto origen de los tiempos.

Pero como dice el refrán, conocer es prevenir, así que vamos en las siguientes líneas a adentrarnos en cuáles son las enfermedades que un gato puede transmitir a un humano.

 

Por José Manuel Cano

Publicado el 10/02/20 11:30

Existe un mito demasiado exagerado respecto de las enfermedades que pueden contagiarnos los animales, como si estas fueran terribles dolencias incurables.

Simplemente basta con tener al animal bien cuidado -con todas las vacunas puestas al día- y, evidentemente, mantener un espacio de convivencia higiénico.

Aquí te explicamos a detalle cuáles son las vacunas que necesita tu michi y cuándo ponérselas.

Pese a todo, vamos a ver qué bacterias e infecciones podríamos (remotamente) compartir con nuestros amigos felinos. Y, como siempre, es fundamental estar atentos a cualquier anomalía en el comportamiento y la salud de nuestros compañeros.

Enfermedades que transmiten los gatos a los humanos

1. Parásitos

Sí, es la más común. También la menos específica, porque parásitos hay unos cuantos. Básicamente son insectos que pueden alojarse en el cuerpo de los gatos (bueno, no solo de los gatos) y que necesitan de ellos para su supervivencia.

Los más comunes:

  • Lombrices intestinales
  • Oxiuros
  • Solitaria
  • Giardia. Este parásito se alimenta del intestino del animal y provoca vómitos y diarreas. Nos afecta también a nosotros y, si no lo tratamos, puede provocar graves destrozos en la flora intestinal.
  • Echinococcus que, cuando pasa a nuestro cuerpo, el médico lo señala como quiste hidatídico y suele alojarse en el hígado y los pulmones.

¿Cómo evitar que aparezcan? Pues... impidiendo que nuestro gato coma vísceras infectadas.

2. Toxoplasmosis

Seguramente has oído hablar de ella. Es transmitida mediante el contacto y el contagio con las heces del gato. 

No dejes que te asusten: en este artículo te contamos las verdades de la toxoplasmosis.

Y aunque tengamos a nuestro gato perfectamente controlado, lo mejor es que cuando limpiemos su arenero, nos aseguremos de desechar bien las heces en una bolsa cerrada y de lavarnos perfectamente las manos después.

3. Campilobacteriosis

La cosa se va complicando, pero que no cunda el pánico. Su nombre es, ¡cómo no!, el de su malvado (…o malvada) protagonista, la bacteria campylobacter. Al igual que la anterior puede llegar a nuestro organismo mediante el contacto con las heces contagiadas del felino.

Produce un fuerte dolor abdominal (ligeramente similar al cólico nefrítico) y fiebre alta. Eritromicina y/o ciprofloxacino son los antibióticos que nuestro médico (y solo nuestro médico) podrá recetarnos para aniquilar al indeseado invasor.

4. Enfermedad de Lyme

Si eres un gatunoadicto nivel advance probablemente te suene esta dolencia. Es una infección bacteriana que se adquiere por la picadura de una garrapata infectada.

Primero, se presenta el sarpullido (aunque no todas las personas lo manifiestan), y luego una misteriosa fiebre que tarda en abandonarnos.

Y no, no es exclusiva de los gatos, esta garrapata puede perfectamente sobrevivir en otros muchos animales.

5. Anquilostomiasis

Si el gato está vacunado y desparasitado, despreocúpate de este capítulo. Y si no lo está, evita andar descalzo por las mismas zonas que transite el felino y donde este pueda hacer sus necesidades.

Porque el parásito, de existir, tiene la mala costumbre de penetrar a través de la planta de los pies, pudiendo causarnos fiebre, pérdida de apetito, anemia, fatiga crónica, tos... y es difícil que un médico disgnostique esta enfermedad.

6. Esporotricosis (o enfermedad del arañazo del gato)

Quienes están en contacto con refugios de gatos y colonias de felinos habrán escuchado que esta enfermedad puede ser transmitida fácilmente mediante la mordida o el simple arañazo de un gato contaminado con el hongo que la causa.

De manera visible, el minino que la padece puede presentar heridas que no cicatrizan. La buena noticia es que el tratamiento médico es muy efectivo, y suele consistir en el uso de antimicóticos como el tioconazol.

Conocida la teoría, ahora lo que tienes que hacer es llevar a tu amigo minimo al veterinario con normal asiduidad, lavarse las manos con agua y jabón después de haber pasado mucho tiempo jugando o interactuando con él, tener cuidado al manipular sus heces utilizando guantes y cambiar la arena regularmente