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Mi gato se porta como yo: descubre por qué

tu gato se comporta como tu

Un gato usando la computadora con su humana

© Konstantin Aksenov / Shutterstock

¿Es verdad que tu personalidad influye en cómo se comporta tu gato? Te contamos qué tanto hay de verdad en esto.

Por Ismael G. Cabral

Actualizado el 26/08/21 3:11

¿Por qué mi gato se porta como yo?

Las investigaciones específicas sobre esto, hechas por diversas universidades estadounidenses, muestran que la salud y el bienestar de los animales pueden verse influidas por los rasgos de personalidad de sus compañeros humanos.

En un estudio reciente más de 3.000 personas que convivían con gatos fueron analizadas en cinco áreas:

  • Amabilidad
  • Conciencia
  • Extroversión
  • Neuroticismo
  • Franqueza.

Las cifras que dejan claro que tu gato (o tu perro) se comporta como tú. 

Quienes puntuaron alto en neuroticismo fueron más propensos a demostrar una preferencia por los gatos de raza, frente a los comunes.

El neuroticismo se asocia con la inestabilidad emocional. Quienes tienen este rasgo suelen ser personas con mayores picos de ansiedad y mal humor que otras, y también pueden responder mal al estrés, a menudo con reacciones desproporcionadas ante pequeños desafíos. 

No es sorprendente, por lo tanto, que estas mismas personas fueran capaces de identificar conductas no deseadas en los gatos. Aseguraban mayoritariamente reconocer signos de ansiedad y miedo en los felinos. 

También detectaron que sus gatos también eran más propensos al sobrepeso y al estrés ¡al igual que sus dueños!

¿Qué significa el comportamiento de tu peludo?

A raíz de las diversas investigaciones vinculadas al comportamiento de las mascotas con los humanos también se han observado muchas otras relaciones.

Los padres con mayores dosis de neurosis son los que tienen más probabilidades de engendrar ''hijos'' con tendencia morfológica a la obesidad tanto en el caso de los humanos como de los animales. 

¿Y qué pasa con los perros?

Cuando se trata de perros, hay estudios que demuestran situaciones análogas. Los cuidadores y entrenadores de perros que tienen mayor neuroticismo son los más aficionados a las competencias de perros.

Mientras por otro lado, los hombres con síntomas de depresión moderada son cinco veces más propensos que quienes no la padecen a entrenar a sus perros con golpes, patadas y gritos.

El mismo grupo de hombres (con depresión) informó también que sus perros eran significativamente más sucios que el de otras personas en sus casas. 

Estudios científicos señalan la influencia entre la personalidad de los humanos y sus mascotas. © Shuttestock

Bienestar de los animales

Como estamos viendo las diferencias en la personalidad de los seres humanos tiene una influencia, un efecto directo en el bienestar de los animales que conviven con ellas.

Otro reciente estudio centrado en los gatos mostró que los propietarios con alto nivel de neuroticismo son más propensos a mantener a sus animales en lugares cerrados, restrigiéndoles en mucha mayor medida el contacto con el exterior. 

Esto reflejaría una mayor preocupación de estas personas por el riesgo de accidentes. Y sí, en teoría, podría resultar en un mayor bienestar para el gato, pero solo si esas precauciones van acompañadas de un enriquecimiento de la relación con él en el interior del hogar, con juguetes, amplia movilidad en la casa y atención. 

 

Pero la personalidad del humano también puede influir en la frecuencia con la que un gato necesita atención veterinaria. Quienes puntúan alto en neuroticismo tienden a poner atención a cualquier señal de mala salud, lo que puede significar visitas extras al especialista. 

Esto va en contra de la salud mental de los gatos, porque a ellos no les gusta ni visitar el veterinario ni ser manipulados por ninguna persona. Además, la excursión a la consulta en una caja transportadora eleva enormemente la ansiedad del animal.

Otros hallazgos del estudio sugieren que otros rasgos de personalidad de los humanos pueden asociarse, en cambio, con efectos muy positivos en los gatos.

Aunque la relación parezca extraña, los gatos más extrovertidos y simpáticos con los humanos se asocian con personas que tienden a vivir en zonas/hogares muy luminosos, incluso soleados.

Los animales también cambian de conducta

El cambio en el comportamiento es, con frecuencia, la primera señal de alerta de que un animal se encuentra mal.

Por eso la calidad y precisión de esta información que puedan dar quienes conviven con los humanos siempre es crucial, ya sea en la consulta de un veterinario o en la participación de un estudio. 

Incluso ya se han desarrollado herramientas tecnológicas que permiten a las personas capturar datos e informar sobre sus animales en tiempo real. Es el caso de la aplicación doglogbook.

Este tipo de herramientas tienen la ventaja de ser fáciles de usar y servir casi como un diario en el que ir registrando todas las observaciones que queramos. Su uso puede ser múltiple.

Una relación compleja entre tu gato o tu perro y tú

La relación entre las personas que conviven con animales y los veterinarios puede ser mucho más compleja de lo que pensamos.

Un veterinario que conozca bien tanto al animal como a su dueño podrá detectar con mayor rapidez síntomas clínicos sutiles que, de otra forma, podrían pasar desapercibidos.

Es muy fácil pasar por alto el papel de la personalidad del humano en sus interacciones con su animal. Queda mucho por investigar pero estamos seguros de que, en cuestión de años, nuestro conocimiento de las relaciones entre nosotros y ellos será mucho mayor del que aún hoy tenemos.