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Cómo meter a un gato en una transportadora correctamente

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Un gatito en su transportadora, listo para emprender el viaje

© Shutterstock

Una de las cosas que más trabajo cuesta hacer con un gato, por la naturaleza de su carácter, es imponerle algo que no le gusta. 

Siendo un animal tan inteligente y veloz, en momentos críticos donde tenemos prisa (como una visita al veterinario) es vital que tengamos una forma de convencerlo y transportarlo sin que él (ni nosotros) perdamos la calma y salgamos heridos.

Entenderse bien con una mascota no tiene precio, y es que ninguno de los dos tiene porqué perder los nervios si las cosas se hacen bien desde el principio. Es por ello que hoy hablaremos de cómo hacer que al gato le guste uno de sus mayores enemigos: la caja transportadora.

Por Maica Bosch

Publicado el 20/12/19 10:00

De hecho, en algunos casos transportarlos se convierte en algo tan difícil, que hay quien es capaz de saltarse visitas al veterinario a menos que el gato esté tan mal que no pueda evitar ser metido en esas pequeñas celdas. 

A pesar de esa obstinación, nosotros los amamos, así que aquí tienes varias estrategias para que no te cueste meter a un gato en la transportadora, y que luego de la primera vez no lo evite. Es decir, hablaremos de qué debes de hacer antes y después de meter a tu gato en una caja transportadora.  

Antes de entrar en la transportadora

Parece mentira, pero muchos creen que la solución está en obligar al gato a entrar la transportadora y fin del problema. Están equivocados. 

Esa nunca será la solución. Un gato no es como un niño. Si lo obligas a meterse en un espacio cerrado, él lo entenderá como un abuso, un ataque a su seguridad personal. 

Antes que nada debemos tratar de que deje de ser un acto forzoso. Un gato debe ver la transportadora como algo positivo o al menos neutral. No como una celda móvil donde lo obligan a meterse. 

Obviamente no podemos sentarnos con el gato a explicárselo, pero podemos demostrarle, mediante muchísimas estrategias, que la transportadora no es mala. Aquí abajo tienes unos cuantos ejemplos. 

1. Evitemos la asociación transportadora = veterinario

Puede que parezca absurdo, pero tiene mucha lógica desde el punto de vista felino. Todos los animales buscan patrones que les ayuden a predecir qué pasará en el futuro inmediato. Esto incluye descubrir las pistas que le dicen que va a ir al veterinario, una situación estresante para muchas mascotas. 

Si cada vez que metemos al gato en la transportadora es para llevarlo al veterinario, no le costará entender que meterse ahí es perder cualquier oportunidad de escapatoria a ser inyectado y toqueteado sin permiso por las groseras zarpas de un desconocido con bata. 

Lo ideal es que la transportadora no sea un objeto que sólo aparece cuando es momento de visitar al loco de la bata, si no que sea un objeto que forme parte de su rutina. Pero eso no es todo. 

A la hora de presentarle la transportadora por primera vez, debemos dejar al gato explorarla libremente, con las puertas abiertas, sin interrumpirlo ni hacerle algo tan desagradable como encerrarlo. Al menos cuando la está descubriendo.

La transportadora debe de ser como otro mueble más donde se pueda subir o meter. El gato tiene que querer relacionarse con él. ¿Y cómo conseguimos eso?

2. Positivizando la transportadora

Hay mil maneras de hacer que al gato le guste la transportadora. Pero las más prácticas son: 

  • Uso de premios

Dejando siempre la transportadora abierta, meter premios adentro, animándolo a entrar. Es importante que el gato siempre pueda entrar y salir cuando quiera. De nuevo, jamás lo fuerces.

Más tarde, cuando el gato esté acostumbrado y lleve tiempo recibiendo premios de esta forma, puedes ir cerrando la puerta unos segundos para volver a premiar. Esto hará que el gato pierda el miedo a meterse. 

  • Convierte la transportadora en algo suyo

Una buena opción para gatos miedosos, a los que no se puede meter en la transportadora, es mover su cama adentro, y convertirla así en su casita. 

También puedes darle de comer cerca e ir acercando el plato a medida que pasan los días, hasta que el gato coma dentro. 

Cabe añadir que es muy recomendable convertir la transportadora en “zona segura”. Es buena idea que cuando lo logres meter en la caja para llevarlo al veterinario lo tapes con una manta (si no hace calor). Así el gato se relajará un mucho más y como estará a oscuras no asociará tanto su estado a estar encerrado ahí adentro. 

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Conseguir que tenga iniciativa propia

Como puedes ver, meter a un gato en la transportadora no es cuestión de obediencia, sino de convencer al gato para que entre por su propia patita. Siempre recuerda ser paciente y comprensivo. Los gatos son animales muy sensibles y eso es lo que necesitan. 

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