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Cómo bañar a un gato y no morir en el intento

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Bañar a tu gato puede resultar una tarea complicada

© Shutterstock

Bañar a un gato puede convertirse en una gran odisea y es que seguro que ha llegado a tus oídos el poco placer que sienten los gatos al estar en contacto con el agua. Pero aunque el gato ya sea un animal muy pulcro y cuide mucho su higiene personal, alguna vez deberás bañar a tu felino. ¿Crees que es imposible hacerlo en tu rpopia casa sin dejar el baño como alberca? Sigue leyendo;  te explicamos cómo bañar a un gato de la manera más fácil.

Por Maica Bosch

Publicado el 26/11/19 11:16

Bañar a un gato: qué necesitas

Que a los gatos no les gusta el agua no es nada nuevo, por lo que en tu idea de aprender cómo bañar a un gato con éxito pueden surgir algunos contratiempos.

Cuando te metas con el gato en el baño ya no tendrás escapatoria, ni el animal tampoco. Así que lo único que puedes hacer para no perder la batalla es preparar todos los utensilios y productos necesarios para el baño. De este modo, una vez te pongas manos a la obra vas a tener todo a la mano.

Para bañar gatos necesitarás:

  • Un ambiente cálido en el baño. Cierra la puerta para que el mismo vapor del agua caliente el ambiente.

  • Una tina pequeña o algo similar para llenarla de agua y meter allí al gato. Así ahorramos agua y además, con la regadera sería una locura: es más difícil controlar el agua, el gato se estresa más y tú mismo puedes acabar empapado.

  • Toallas, muchas.

  • Una bandejita para echarle agua por encima al gato.

  • Ungüento para que los ojos queden protegidos y no sufran con el jabón.

  • Champú especial para gatos.

  • Gasas para secar y limpiar los oídos del animal.

  • Cepillo.

  • Secadora.

Cuando ya lo tengas todo preparado, es hora de empezar. ¿Listos?

Cómo bañar a un gato paso a paso

Para aprender cómo bañar a un gato y conseguirlo, sigue con atención las siguientes indicaciones:

  1. El cepillado es primordial para eliminar todos los pelos muertos y quitar los nudos si es que los hay. Comienza por esta parte, sobre todo si tu gato es de pelo largo y si está en época de muda. También puedes ponerle pomada en los ojos para que no le ardan si le cae jabón.

  2. Llega el momento de llenar la tina con agua, que no debe estar muy caliente. Prueba con tu mano para encontrar la temperatura perfecta.

  3. Para meter al gato en el agua, sujétalo por el lomo y también tómalo de las patas delanteras. Ahora mételo al agua poco a poco hasta la altura del pecho más o menos. Este es un paso complicado, pues es cuando más se resiste el animal, así que si no te estorba demasiado, no es mala idea ponerte un impermeable. Utiliza la bandeja para que el agua llegue a todo el cuerpo.

  4. Poner música relajante o hablar con tu gato en un tono suave puede ayudar a que el animal se calme. Si ves que es imposible, que de ninguna manera se deja bañar, lo que tienes que hacer es dejarlo. Tendrás entonces que conseguir que se acostumbre, bañándolo de vez en cuando y poco a poco: un día las patas de detrás, otro día las de delante y así hasta que lo acepte del todo.

  5. Si consigues que tu gato tolere el baño, entonces ya puedes empezar a lavarle el pelo con champú. Lo más correcto es empezar por la cabeza. Recuerda que el jabón deberás quitárselo con algún trapo húmedo ya que nunca hay que tirarles agua directamente sobre la cabeza.

  6. Cuando termines de enjabonar al gato, llena la tina de nuevo con agua limpia. También puedes tener una segunda tina preparada, para enjuagarlo más rápidamente.

  7. Si quieres -y puedes-, también es posible utilizar acondicionadores para gato. Son recomendables sobre todo si tu gato es de pelo largo. El proceso a seguir es el mismo que con el champú.

  8. Cuando ya hayas enjuagado al gato por completo, sécalo bien con las toallas. Aprovecha también para limpiar sus oídos con gasas. Nunca uses algodón, pues podrían quedarle restos y causar alguna infección.

  9. Por último, puedes intentar secarlo completamente con la secadora, controlando siempre la temperatura para no quemar su piel. Ten cuidado con esta fase, porque la mayoría de los gatos tienden a ponerse súper nerviosos con el ruido de la secadora y puede que en su desesperación te rasguñe para escaparse o lo estreses más todavía.

  10. Finaliza con un cepillado para que su pelo quede suave y brillante.

uestro último consejos es que tengas paciencia siempre, pues el gato debe acostumbrarse al agua y eso no es fácil para el animal. Sobre todo no lo fuerces, el gato podría relacionar el baño con ese sentimiento de miedo y se asustará cada vez que lo intentes. Crea un ambiente lo suficientemente relajado como par que el felino sienta que lo que va ocurrir no es nada malo.

Y tranquilo, que si se resiste al baño tan sólo debes ser persistente hasta que entienda que debe hacerlo.

Autora: Maica Bosch